viernes, 1 de mayo de 2015

En barbecho

Desde enero de 2014 no he publicado una entrada…las circunstancias profesionales me han impedido… NO, excusas!

No necesito excusarme por haberme alejado de mi Yoga, eso lo comprendo ahora. Pero con cada post que no escribía, cada publicación en facebook que me saltaba o cada taller que no organicé, sentía un cargo de conciencia, un peso, la sensación de estar fallando a alguien.

En el momento justo recibí la llamada de Jacinto y me resolvió la rayada en dos frases. Me explicó que cuando nos implicamos mucho en algo durante un tiempo  a veces nos identificamos tanto con eso que hacemos que nos olvidamos del resto de nuestras facetas. El Yoga es una herramienta que debe ayudar a ser más una misma, cuando te absorbe demasiado es momento de darse un descanso para recuperar el equilibrio.

En los últimos años he estado muy  en centrada en mi faceta de Yogui, gestionando las clases, estudiando, organizando talleres, escribiendo etc. Cuando me he visto obligada a bajar el ritmo por ser incompatible con el trabajo no encontré el equilibrio, soy todo o nada. Esto me hacía sentir culpable, como si estuviese fallando al Yogui en prácticas.

He comprendido que tengo una relación muy cíclica con el Yoga, y este último año ha tocado estar en barbecho, como cuando se deja descansar a la tierra sin sembrarla para que ésta se recupere y  se prepare para la siguiente temporada.

Últimamente me han vuelto a nacer las ganas de expresar mi Yoga y me propongo en este nuevo ciclo encontrar el punto a esta relación de tira y afloja con el Yogui en prácticas Para ello empezaré primero con mi práctica personal y poco a poco me abriré de nuevo a compartir sesiones y talleres los fines de semana. No sé cuánto tiempo me va a llevar, sólo sé que será el necesario, ni más ni menos.

¡Empieza la siembra!

¡Gracias por estar ahí!